Manuel Vallejo – Que le llaman La Alcazaba (Granaína)
Le llaman La Alcazaba,
salero, viva mi barrio,
que le llaman La Alcazaba;
y viva la Torre del Tiro,
y los cuartos de Granada.
Chato de Las Ventas – El que viva en el año dos mil (Tanguillos)
El que viva en el año dos mil
verá con asombro los tiempos cambiaos;
pues no hará falta ni un albañil
aunque haya goteras en algún tejao.
Pericón de Cádiz – A una liebre malhería (Fandangos)
Yo he visto en un matorral
a una liebre malhería;
y al quererla rematar,
me faltó la valentía
y la tuve que dejar.
Angelillo – A mí qué me importa (Mirabrás)
Tiran bombitas
de la cabaña,
si será el rey
de la Gran Bretaña.
Bernardo el de los Lobitos – Un triste rancho (Milonga)
Si llegara a suceder
que esta ingrata me olvidara,
su culpa la perdonara,
y la volviera a querer;
pero lo que no ha de ser,
que la vuelva a querer yo;
El Carbonerillo – Sevilla la tierra mía (Colombianas)
Sevilla, la tierra mía,
cuna donde yo he nacío,
donde tuve los amores
por los que tanto he sufrío,
donde sufrí los dolores
del primer querer sentío.
Pepe Pinto, Juanito Valderrama y Fosforito – Cantan los tres (Fandangos)
Lo que me pasa contigo
yo no encuentro explicación;
unas veces te maldigo,
y otras veces, corazón,
lloro si no estás conmigo.
Cojo Luque – Debe cortarse de un tajo (Fandangos)
La rama que estorba al tronco
se tira a tierra de un tajo;
tú a mí no me convenías
y yo te arranqué de cuajo,
porque vi que me perdías.
Antonio Chacón – Al Señor de la Humildad (Tangos)
Mira que yo te quiero,
prima lo que te camelo;
si me vieras mi cuerpo por dentro
lo tengo más negro que el terciopelo.
Juan de la Loma – Me vengo a purificar (Rondeña)
Después de haberme llevao
to la noche de jarana,
me vengo a purificar
debajo de tu ventana,
como si fuera un altar.
Juan Varea – Vi una fragante rosa (Taranta)
Vi una fragante rosa,
contigo la comparé,
porque era maravillosa,
pero tenía también
sus espinas dolorosas.
Rafael Romero – En un verde prado (Alboreá de Jaén)
Jesucristo te llama
desde su huerto,
coronaíto de espinas
y el pelo suelto.
El Peluso – Que el agua te negaré (Fandangos)
No vengas en busca mía,
que el agua te negaré;
que es tan grande tu maldad,
que no hay en el mundo mujer
que se te pueda igualar.
Corruco de Algeciras – Y mi beso la indignó (Fandangos)
Yo le robé un beso un día
y mi beso la indignó;
y al poco después venía
y otro beso me pidió;
algo el primero tendría.
Manolo de la Ribera – Se está perdiendo el flamenco (Milonga)
Que no hace falta gritar
para cantar bien flamenco;
hace falta para dar
dulzura y sentimiento,
y un estilo personal.
José Cepero – Que no había mujer buena (Fandangos)
Que no había mujer buena
iba diciendo ayer tarde;
volví mi cara patrás
y me encontré con mi madre;
de pena me eché a llorar.
Pepe Marchena – Por las trenzas de tu pelo (Milonga)
Por las trenzas de tu pelo
un canario se subía;
y se paraba en tu frente
y en tu boquita bebía
creyendo que era una fuente.
Antonio Mairena – Cómo reluce Triana (Bulerías)
Tiene Sevilla una fiesta
en Santiago y Santa Ana,
que se celebra con rumbo
en el barrio de Triana.
Niño de Aznalcóllar – Si te la encuentras por ahí (Fandanguillos)
Si te la encuentras por ahí,
tú que recorres el mundo entero;
si te la encuentras por ahí,
dile que yo estoy contento
con que se acuerde de mí
por cada día un momento.
Antonio Grau – Me lo dio un molinero (Taranta)
Tengo un libro de fortuna
que me lo dio un molinero;
al reflejo de la luna
yo leí en el renglón primero
más guapa que tú ninguna.























