Angelillo – A mí qué me importa (Mirabrás)
Tiran bombitas
de la cabaña,
si será el rey
de la Gran Bretaña.
El Carbonerillo – Sevilla la tierra mía (Colombianas)
Sevilla, la tierra mía,
cuna donde yo he nacío,
donde tuve los amores
por los que tanto he sufrío,
donde sufrí los dolores
del primer querer sentío.
Rafael Romero – En un verde prado (Alboreá de Jaén)
Jesucristo te llama
desde su huerto,
coronaíto de espinas
y el pelo suelto.
Tenazas de Morón – En el querer no hay venganza (Caña)
En el querer no hay venganza,
tú te has vengaíto de mí;
castigo tarde o temprano
del cielo te ha de venir.
El Carbonerillo – Mucha pena me da (Fandangos)
Y mucha pena me da;
si es que va por el camino,
a mí mucha pena me da.
Y lo que me da más pena
es lo contenta que vas
siendo como eres tú tan buena.
Aurelio Sellé – Ahora sí que te llamo (Seguiriya)
Ahora sí que te llamo
con fatigas grandes;
porque me veo desamparaíto,
sin calor de nadie.
Chato de Las Ventas – Mi verdadero retrato (Milonga)
Al compás de una milonga,
para que pasen el rato,
les voy a explicar a ustedes
mi verdadero retrato;
Soy pequeño y calvorota,
y tengo poca nariz,
por eso me llamaban chato
desde el día que nací.
Niño de Fregenal – Y que mi madre se me muere (Fandangos)
Y que mi mare se me muere;
¿por qué no galopas tú, caballo mío?
que se me muere mi mare;
que quiero darle un beso en vida,
que es lo que más he querío,
y yo en tu larga carrera caballo mío confío.
Sebastián el Pena – Porque andando me desmayo (Malagueña)
A las paredes me arrimo,
porque andando me desmayo;
yo me encuentro desvalío
sirviendo de mal vasallo;
y tú la culpa has tenío.
Antonio El Chaqueta – María Dolores (Canción por bulerías)
Dios te ha dado la gracia del cielo, María Dolores,
y en tus ojos en vez de miradas hay rayos de sol;
déjame que te cante, morena de mis amores,
un bolero que embruje tu garbo que es tan español.
Manuel Vallejo – Que le llaman La Alcazaba (Granaína)
Le llaman La Alcazaba,
salero, viva mi barrio,
que le llaman La Alcazaba;
y viva la Torre del Tiro,
y los cuartos de Granada.
Antonio Chacón – Al Señor de la Humildad (Tangos)
Mira que yo te quiero,
prima lo que te camelo;
si me vieras mi cuerpo por dentro
lo tengo más negro que el terciopelo.
Niño de la Huerta – Una flor que yo corté (Guajira)
Una flor que yo corté,
que llaman pensamiento,
me recordó los tormentos
que me causó una mujer.
Pero a Cuba me marché;
para probar mi fortuna
sin esperanza ninguna,
y una cubana encontré,
y al brindarle mi querer
me quiso como ninguna.
Manolo de la Ribera – Se está perdiendo el flamenco (Milonga)
Que no hace falta gritar
para cantar bien flamenco;
hace falta para dar
dulzura y sentimiento,
y un estilo personal.
Pericón de Cádiz – Lola Caireles (Fiesta por bulerías)
Se oyen las campanas allí repicar
en el barrio viejo de Santa María,
porque en esa iglesia se va a bautizar
la niña de Lola, que es mora toavía.
Manuel Vallejo – Una mujer golpeaba (Fandangos por soleá)
En la puerta de un convento
una mujer golpeba;
quería meterse adentro,
que el mundo le repugnaba;
harta de pasar tormentos.
El Carbonerillo – La pena grande es la pena (Fandango)
La pena grande que se llora,
con las lágrimas se va;
la pena grande es la pena
que no se puede llorar;
esa no se va, se queda.
Emilio Abadía – No niego que te he querido (Bulería por soleá)
Que te he querío no lo niego,
no niego que te he querío;
pero en el alma me pesa,
porque tú pa mí eres mu mala,
el haberte conocío.
Chato de Las Ventas – El que viva en el año dos mil (Tanguillos)
El que viva en el año dos mil
verá con asombro los tiempos cambiaos;
pues no hará falta ni un albañil
aunque haya goteras en algún tejao.
Tomás Pavón – En el barrio de Triana (Martinete y debla)
En el barrio de Triana
ya no hay pluma ni tintero
para escribirle yo a mi mare,
que hace tres años que no la veo.



















