Pepe Pinto – Mi capona (Bulerías con fandangos)
Marismeña es mi capona,
qué jaca con tanto brío;
una jaca como esta,
las yeguas no la han parío
más bonita y más compuesta.
Niño de la Huerta – Una flor que yo corté (Guajira)
Una flor que yo corté,
que llaman pensamiento,
me recordó los tormentos
que me causó una mujer.
Pero a Cuba me marché;
para probar mi fortuna
sin esperanza ninguna,
y una cubana encontré,
y al brindarle mi querer
me quiso como ninguna.
Pericón de Cádiz – Al pie de un pocito seco (Petenera)
Al pie de un pocito seco
me puse un día llorando;
con qué pena lloraría,
que lo puse rebosando;
al pie de un pocito seco
me puse un día llorando.
Manuel Vallejo – Llegó el frutero (Pregón)
También llevo la rica banana,
y las peras del mismo Aragón,
asomarse niñas a la ventana,
que las doy a probar con una condición,
que me compre siquiera un kilito,
si no gusta no quiero dinero,
ya se va, ya se va el frutero.
Paco Isidro – Tengo una pena tan fuerte (Fandangos)
No puedo pasar un dia sin verte,
yo no hago más que llorar;
tengo una pena tan fuerte,
que me obliga a preguntar
si un querer causa la muerte.
Pericón de Cádiz – A una liebre malhería (Fandangos)
Yo he visto en un matorral
a una liebre malhería;
y al quererla rematar,
me faltó la valentía
y la tuve que dejar.
El mochuelo – El querer que te tenía (Jabera y rondeña)
A mí me pueden mandar
a servir a Dios y al rey;
pero dejar tu querer,
no lo manda eso la ley.
El querer que te tenía
era poco y se acabó;
era un castillo de espuma
y el viento se lo llevó.
Niño Gloria – Se estaba criando pa mí (Alegrías)
Desde chiquita en la cuna
te están criando para mí;
y yo para que sea tu amante
desde la hora en que nací.
El Carbonerillo – Que quien te quiere soy yo (Fandangos)
No me quieres tú a mí;
que quien te quiere soy yo,
tú quieres a quien no te quiere,
válgame el amor de Dios,
qué desgraciaíta eres.
Pepe Marchena – Por las trenzas de tu pelo (Milonga)
Por las trenzas de tu pelo
un canario se subía;
y se paraba en tu frente
y en tu boquita bebía
creyendo que era una fuente.
José Cepero – A un arroyo a beber (Fandangos)
Yo vi bajar un día a una paloma
a un arroyuelo claro a beber;
por no mojarse la cola
levantó el vuelo y se fue;
qué paloma tan señora.
Niño de Cabra – Aunque me llamen a voces – (Fandangos de Lucena)
Al cementerio yo no voy,
aunque me llamen a voces;
allí hay una mujer
que hasta muerta me conoce;
que la mató mi querer.
Niño de Medina – Yo no creo ni en mi mare (Peteneras)
Yo no creo ni en mi mare,
aunque de mí hable la gente;
que todo en este mundo es mentira,
no hay más verdad que la muerte,
no hay quien me lo contradiga.
Antonio Grau – Me lo dio un molinero (Taranta)
Tengo un libro de fortuna
que me lo dio un molinero;
al reflejo de la luna
yo leí en el renglón primero
más guapa que tú ninguna.
Niño de las Marianas – No pegarle más palitos (Mariana y tango)
Por Dios no pegarle más palitos
a la Mariana,
porque la pobrecita
es manquita y coja.
Antonio Mairena – Por tu causa yo me veo (Seguiriya)
Por tu causa yo me veo
malito de muerte;
yo por tu causa
me estoy viendo mu malito,
en la cama yo, malo de muerte.


















