Seguiriya

El complejo genérico de las seguiriyas abarca, además de las seguiriyas propiamente dichas, a las cabales, la serrana y la liviana. El nombre de seguiriyas tiene su origen en la deformación idiomática de seguidilla – seguirilla, género considerado como el cante jondo por antonomasia. Ya Manuel de Falla se refiere a la seguiriya como el arquetipo de cante flamenco. Su origen data de principios del siglo XIX, surgiendo probablemente a partir de los cantos de plañideras, por lo cual se conoce este palo también como seguidillas playeras, posiblemente por deformación de plañidera. Según García Matos proviene de la seguidilla castellana, encontrando  un antecedente en una ópera de 1820, La máscara afortunada, donde en el número titulado “Las Playeras“ aparecen estrofas con una métrica idéntica a la que se usa para cantar la seguiriya flamenca. De la similitud de esta copla con la endecha, y sabiendo que ésta era cantada por las plañideras durante los duelos, García Matos deduce que las primeras seguiriyas plañideras y no playeras, tienen el tema de la muerte como fuente de inspiración, como cante de duelo. En el hecho de que muchas de las endecheras fueran gitanas está el origen de las llamadas seguirillas gitanas. Antonio Machado y Álvarez, Demófilo, dice conocer la seguidilla gitana como playera o seguiriya, y el cantaor Pepe de la Matrona afirma que hubo una época en la que era lo mismo cantar la playera que cantar flamenco. El papel de la seguiriya, como cante básico y complejo genérico, es, junto a la soleá, el catalizador de gran parte de los elementos que conforman la estética flamenca, y a su vez funciona como modelo en las realizaciones de otros géneros. Para algunos autores la playera es el paso intermedio entre la toná y la seguiriya, ya que de algunas tonás se derivan géneros como acompañamiento instrumental y uno de ellos podría ser la seguiriya. Valga como dato para confirmar esta teoría que en 1862 el barón Davillier escucha en Triana una toná con acompañamiento de guitarra que, según Fernando Quiñones, puede ser un antecedente de la seguiriya. Otros autores creen por el contrario que, en sus orígenes, las seguiriyas se cantaban sin acompañamiento, aportando el dato de  que gran parte de los intérpretes de tonás fueron su vez grandes seguiriyeros. Las antiguas seguiriyas conservan sin duda algo de tonás; además de la afinidad en la temática de las coplas, se encuentran coincidencias en la melodía de algunos tercios (versos melódicos). Tomás Borrás habla de la serrana y el macho (copla con la que se cierran algunos cantes) como generadores de la seguiriya, del mismo modo que el polo y la caña pudieron ser generadores de la soleá

No resulta fácil establecer una división de los tipos de seguiriyas debido al frondoso árbol que ha ido creciendo desde los orígenes de este género fundamentalmente. Dentro de la geografía flamenca distinguimos principalmente tres comarcas seguiriyeras: Jerez de la frontera, Cádiz y los puertos y el barrio sevillano de Triana. La asignación geográfica responde más al lugar de nacimiento del creador de un tipo determinado de seguiriyas que a un estilo con características propias de la comarca. El modelo arcaico es conocido a partir de la llamada seguiriya del Planeta, una de las más antiguas y se canta con esta letra: “A la luna le pío / la del alto del cielo/ como le pío que me saque a mi pare / de onde esta metió”. Aunque el intento de trazar un desarrollo histórico fiable de las seguiriyas no es tarea nada fácil, si pueden aceptarse algunos hechos concretos como el que sitúa a Frasco el Colorao como pionero, influyendo su cante en El Fillo, los Caganchos, Manuel Molina, Paco de la Luz, Curro Durse o Perico Frascola. Cabe igualmente destacar que con Silverio Fanconetti se renueva el cante por seguriyas, creando variantes de gran riqueza melódica. Demófilo atribuye a Silverio 79 seguiriyas hoy prácticamente perdidas, ya que sus elementos rectores se han ido diluyendo en otros tipos, así como en la serrana y las cabales. No debemos dejar de mencionar una variante en la seguiriya que se conoce como seguiriya de cambio, popularizada por Manuel Molina quien, según Pepe de la Matrona, aprendió de Curro Durse, y éste a su vez del Viejo de la Isla (ver cabales). Existen también estilos mixtos como la saeta por seguiriya, las seguiriyas corridas al cambio o las seguiriyas naturales o carceleras.

En la seguiriya el compás de amalgama propio de algunos géneros flamencos.6×8 + 3×4, queda invertido resultando 3×4 + 6×8. En opinión de Hipólito Rossy esta  clave métrica de la seguiriya tiene su origen en el ritmo producido por los martillos de las herrerías, teoría poco probable debido a la dificultad de interpretar estos cantes mientras se trabaja. Su origen se debe quizás a la ralentización de una clave métrica disuelta en esta clase de estilos a principios del siglo XIX. La armonía que realiza la guitarra cuando toca por seguiriyas se basa en la cadencia andaluza, modal, y se realiza sobre la posición de la mayor, lo que en el lenguaje flamenco se llama “tocar por medio”. La introducción de guitarra en las seguiriyas se realiza sobre rasgueos largos y de gran expresividad, preludiando el dramatismo del cante. El cante se inicia con un temple largo y quejumbroso que dará paso a la letra, y se considera que la voz “afillá” (del Fillo, ronca) es la ideal para cantar por seguiriyas. Cada uno de los tercios (versos melódicos) de la seguiriya, presentan en cada variante una nueva estructura melódica, que marca las diferencias entre unos estilos y otros. Los tercios de las seguiriyas no obstante suelen tener en común el siguiente esquema melódico: 1º y 2º redoblados, 3º culminación, 4º corto. La forma clásica de la seguiriya es la de introducción, letra y cambio para rematar, sin embargo suele dominar el siguiente esquema formal: temple – seguiriya corta – seguiriya larga -cambio. La estrofa sobre la que se interpreta gran parte de las seguiriyas es la de pie quebrado de cuatro versos, los dos primeros y el último hexasílabo y el tercero endecasílabo (dos hemistiquios de cinco y seis sílabas, uno de ellos seguramente como añadido a modo de exclamación que inserta el cantaor en el tercer verso). Otro tipo es la seguiriya corta de tres versos (un endecasílabo entre dos hexasílabos, repitiendo el primero o añadiendo uno) llamada también corrida y que se suele cantar como estribillo según la métrica tomada en la seguidilla castellana. La temática de las seguiriyas suele centrarse en la muerte, el amor, la madre, la cárcel o la persecución. La seguiriya bailable ocupa un lugar muy destacado en la escala de bailes considerados jondos o grandes. La salida consta de un largo paseo que combina los punteados con los desplantes. Es baile de hombre o mujer y fue Vicente Escudero quien, hacia 1940, aparece como su primer gran difusor.

Un comentario

  1. bueno la segieilla es un cante marabilloso que para cantarlo hay que saber hacerlo pero no debe vasarse todo en estos cante tan profundo que los cantes son todos importantes que los cate . yo he escuchado de decir aun señor que segun el es entendido y tiene un nombre en elmundo del flamenco que en un concurso como se puede putuar una malageña co mo una seguirilla por muy bien que este cantada la malageña yono estoy de acuerdo pero esque en esto del flamenco hay muchos senecas.

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