El Peluso – A tu cara la acerqué (Fandangos)
Una rosa que cuidaba
a tu cara la acerqué;
la rosa se marchitaba,
y no pudo florecer
de la envidia que le dabas.
Pericón de Cádiz – Boda flamenca en Cádiz (Alboreá)
Qué bonita es la novia,
que merece un trono,
corona de brillantes
con perlas y oro.
El Carbonerillo – Que quien te quiere soy yo (Fandangos)
No me quieres tú a mí;
que quien te quiere soy yo,
tú quieres a quien no te quiere,
válgame el amor de Dios,
qué desgraciaíta eres.
Juan Varea – El jazmín de tu ventana (Tientos)
El jazmín de tu ventana,
se secó y no prevalece;
son lágrimas que cayeron
de mis ojitos por verte.
Manolo de la Ribera – Se está perdiendo el flamenco (Milonga)
Que no hace falta gritar
para cantar bien flamenco;
hace falta para dar
dulzura y sentimiento,
y un estilo personal.
Jacinto de Almadén – Si mi mare fuera mora (Garrotín)
Si mi mare fuera mora
y yo nacío en Argel
renegaría de Mahoma
sólo por venirte a ver;
ay garrotín, ay garrotán,
de la verita vera vera va.
Pepe Pinto – Presente está el Gran Poder (Saeta)
Ahí tenéis presente al Gran Poder,
con la cruz sobre sus hombros;
fijarse despacio en él.
El mirarlo causa asombro
de santo y bueno que es.
Porrina de Badajoz – Rosas de Granada (Media granaína)
Buscando la flor que amaba
yo entré en el jardín de Venus,
a buscar la flor que amaba;
sembré el arrepentimiento
y me traje la semilla
del árbol del escarmiento.
Niño de las Marianas – Marecita de mi alma (Mariana y tango)
Marecita de mi alma,
las fatiguitas que estoy pasando
por una mala serrana
que el crédito me andaba quitando;
miarma te quiero.
Tomás Pavón – Amapola de un trigal (Fandanguillos)
Corté flores de un almendro
y amapolas de un trigal,
y comparé sus colores
con los tuyos, Soledad,
cuando me hablan de amores.
José Palanca – Mi amigo dice que estoy llorando (Vidalita)
Mi amigo dice que estoy llorando
no se ría ni se asombre;
desgraciao de aquel hombre
que no ha llorado una vez;
no crea que estoy borracho.
Niño de Medina – Yo no creo ni en mi mare (Peteneras)
Yo no creo ni en mi mare,
aunque de mí hable la gente;
que todo en este mundo es mentira,
no hay más verdad que la muerte,
no hay quien me lo contradiga.
Pepe Marchena – Canto a Sevilla (Romance)
¿Qué has hecho con mi amor?
aunque me alfombres la tierra
de las flores más bonitas;
aunque ampares mi espalda
con un manto de luz,
y la esmeralda por siempre me rodee,
si al fin me quitas el amor más dulce
y amado de los hombres,
me tendré que morir;
dí, Padre Río,
¿Dónde fuiste a ocultar el amor mío?
Corruco de Algeciras – En sus brazos llevaba María (Campanilleros)
En sus brazos llevaba María
al Rey de los cielos huyendo a Belén,
muertecito de sed y de fatiga,
sin gota de agua que poder beber.
Manolo Caracol – Permítalo Dios (Soleares)
Permítalo Dios que si vienes
con intencion de dejarme,
en la mitad del camino
se abra la tierra y te trague.
Juanito Mojama – Le digo (Tientos)
Cuando me meto en mi cuarto
hablo con Jesús y le digo
que me parece mentira
lo que tú has hecho conmigo.
Corruco de Algeciras – Y mi beso la indignó (Fandangos)
Yo le robé un beso un día
y mi beso la indignó;
y al poco después venía
y otro beso me pidió;
algo el primero tendría.
Niño de Fregenal – A una mujer desgraciada (Fandangos)
En la calle vi una vez
a una mujer desgraciá;
y la gente se reía
porque yo la hice honrá;
murió santa y me quería.
Antonio Chacón – A qué tanto me consientes (Malagueña)
Si tú no me has de querer
a qué tanto me consientes;
mátame ya de una vez
porque yo te perdono la muerte,
que ya no quiero padecer.
Pena Hijo – En la boca un fandanguillo (Fandanguillos)
Traigo a tu disposición
en la boca un fandanguillo,
en el pecho un corazón,
y en esta mano un cuchillo
cargaíto de razón.






















