Tanguillo

De entre las diferentes músicas que emplean los gaditanos para sus coplas de carnaval destacan sobre todas el tanguillo. Las melodías carnavalescas ejecutadas en el más puro ambiente flamenco gracias a su situación en el tiempo y el espacio, provocaron la cristalización del tanguillo como género musical. La música de carnaval propia de las ciudades como la Habana, Río de Janeiro o Santa Cruz de Tenerife, tiene en Cádiz un marco propicio para la oración de letras y músicas que reflejan todo el sentir de una de las ciudades más antiguas de la civilización. Desde su origen el tanguillo (llamado tango en Cádiz) gozó de gran popularidad, lo que propició que saliera de la provincia gaditana para propagarse por gran parte de Andalucía. Hoy existen varios estilos que utilizan la rítmica del tanguillo gaditano y adoptan el nombre genérico como son los de Jerez, Málaga, Granada, Sevilla y Huelva. Las diferencias entre unos y otros suelen ser la mayor o menor ligereza del compás y las diferentes tonadas que utilizan, procedentes de algunas letras famosas de las que se han desprendido determinados elementos melódicos. Por ejemplo el tanguillo del Puerto de Santa María tiene melodía y armonía de tango Flamenco (modal) y ritmo y métrica de tanguillo.

En un principio el tango andaluz primitivo (tango americano) se realizaba sobre un compás de 6×8, encontrándose más emparentado como lo que hoy conocemos por tanguillo de Cádiz que con las  diferentes variantes de los tangos flamencos propiamente dichos. La aparición de tanguillo como género musical puede situarse, como hemos comentado en el apartado dedicado a los tangos, a mediados del siglo XIX, época en la que comienza a aparecer en los espectáculos de variedades y zarzuelas. En el año 1846 los organizadores de los carnavales de Cádiz establecen normas para diferenciar el tango de Cádiz del americano. Más tarde agrupaciones carnavalescas como el famosísimo coro de “Las Viejas Ricas”, a finales del siglo XIX, impondrán el sello definitivo que configurará la estructura musical del tanguillo gaditano tal y como lo conocemos hoy. La música de carnaval tiene en Cádiz un marco propicio para la oración de letras y músicas que relegan todo el sentir de la ciudad. Las letras carnavalescas y el ambiente de chufla imprimen al tanguillo un carácter folclórico que lo aleja del flamenco propiamente dicho, lo que da lugar a que el tanguillo bailado resulte más flamenco al prescindir del texto cantado, naciendo entonces como variante de tanguillo, el zapateado. Por otra parte, como muy acertadamente apunta R. Molina y M. Espín, “los tanguillos constituyen una parte esencial de las primeras enseñanzas de la danza española y, como tal, se utiliza en todas las buenas academias de baile; de aquí que existan  transcripciones para piano de variantes muy antiguas”. El ritmo del tanguillo se ha utilizado también en la milonga de Pepa Oro, premonición de las rumbitas a las que nos referimos en el apartado dedicado a la rumba.

El compás sobre el que se realiza el tanguillo se basa en una polirritmia en la que converge todo el universo rítmico  y métrico del flamenco: la superposición de tres métricas musicales – el 6×8, el 3×4 y el 2×4 -, dando lugar a la aparentemente sencilla rítmica del tanguillo, que combina el compás ternario de subdivisión binaria (3×4), con los compases binarios de subdivisión binaria (2×4) y ternaria (6×8)). Estos tres compases superpuntos dan lugar a lo que conocemos como ritmo de tanguillo. El tanguillo quizás desde la aparición de “Casilda” de Paco de Lucía y “Camarón” de Pata negra, que ambos editasen en el año 1987, gozan de gran aceptación por parte de los artistas flamencos más jóvenes, apareciendo de manera renovada en el repertorio de muchos de ellos, debido a la sugestiva polirritmia que genera su métrica singular. Cualquier tipo de estrofa se puede adaptar al tanguillo que, como ocurre con las bulerías, no impone una métrica fija ya que carece de tercios (versos melódicos) propios que le sujeten a una estrofa determinada. La estrofa más usada es, no obstante, la cuarteta romanceada, la copla española de versos octosílabos.

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