Jabera

La jabera, uno de los géneros flamencos considerado como derivado de las malagueñas o bien impulsor de ésta, tiene su auge en la mitad del siglo XIX. Estébanez Calderón se refiere a La Dolores como cantaora y bailaora gitana que interpretaba su fandango malagueña al estilo de la jabera. José Luque Navajas, por otra parte, atribuye el origen del género a dos hermanas malagueñas vendedoras de habas, las cuales crearon la jabera inspirándose en algún fandango malagueño. Esto hace que, etimológicamente, se relacione el nombre de este género con el de la primera cantaora que lo interpretó: La Jabera (vendedora de habas). Por otra parte también se atribuye el origen etimológico de la jabera a la embarcación malagueña de remos llamada jabera. A.Arrebola cree que la jabera proviene de unas canciones cortas populares del siglo XIX que se llamaban javeras. Torrox y Vélez-Malaga son, en opinión de Luque Navajas, los principales centros donde se interpreta la jabera, conocida como “cantes de María Tacón”. Posiblemente la jabera sea aún más antigua que la malagueña propiamente dicha a pesar de que Antonio Machado Demófilo no la nombrara, lo que viene a significar que en su época (1881) no era considerado un cante flamenco propiamente dicho. Augusto Buttler apunta que la jabera debió ser en sus orígenes un fandango playero. Manfredi Cano cree que son cantes de sementera, campesinos. Originariamente la jabera tuvo un acompañamiento abandolao, aunque en algunas versiones pierde el carácter reiterativo del rasgueado abandolao, permitiendo cierta independencia entre guitarrista y cantaor, lo que provoca que los tercios (versos melódicos) sean más ricos y ornamentados. El Mimi, cantaor madrileño, fue uno de los primeros especialistas en el cante de jaberas, que tuvo en el Chato de Jerez su continuador. La jabera, como todos los fandangos, tiene una estructura armónica basada en la alternancia de coplas (tonal-mayor) con ritornellos instrumentales (modal-cadencia andaluza). En la jabera, como en otros muchos géneros flamencos, se templa la voz antes de comenzar entonando la nota central sobre la que se va a desarrollar el cante. Es quizás uno de los géneros con los tercios más largos del flamenco. No presenta variantes personales, siendo su principal característica la riqueza y ornamentación de los versos melódicos. Para cantar la jabera se utiliza una copla de cuatro o cinco versos octosílabos, propia de los fandangos, de la que se repite, al final, uno de ellos.

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