Milonga

Es la milonga otro genero trasplantado por los numerosos repatriados, colonos, artistas y soldados, que regresaron a España a finales del siglo XIX, evocando en sus cantos las tierras americanas. Los estudiosos Romualdo Molina y Miguel Espín apuntan que la milonga que se integra al flamenco llega en su variante bailable, como treatralización de la milonga argentina primitiva. La milonga argentina es un género inminentemente cantable y proviene de la llamada “payada de contrapunto” y, en el proceso evolutivo que la generó como estilo musical, pasa por el yarabí y otros géneros llamados tristes o estilos, para, a continuación, aparecer como cifra y, por último, como milonga, género de profundas conexiones en el plano rítmico-métrico y en el armónico con la habanera. La primera milonga con verdadero carácter flamenco que conocemos es la que popularizó Pepa Oro, hija del torero Paco de Oro, que llega a España a finales del siglo XIX, estilo considerado como milonga coreográfica para ser cantada mientras se baila. Ha llegado hasta nosotros en la interpretación de Antonio Chacón (1913), Manuel Vallejo, Pepe Marchena y Pepe de la Matrona y se acompaña sobre un ritmo de tanguillo-rumbita. Sin embargo la milonga flamenca la conocemos sobre todo por un segundo tipo de carácter mas dramático y, en opinión de algunos autores, llegó al mundo del flamenco en 1909 de la mano de los toreros mejicanos que llegaron a España con Rodolfo Gaona. Molina y Espín proponen que la desolación amargada de la milonga es reflejo del estado de derrota de después de la guerra de Cuba y responde al clamor de una época en la que el tema de la tristeza sirve a los ideales de entonces.

Manuel Escacena fue el que imprimió por primera vez el sentido flamenco a este segundo tipo que denominamos de milonga de Juan Simón; a partir de ese momento esta milonga se convierte en la versión paradigmática del género quedando relegada la versión de Pepa de Oro. La milonga flamenca gozó de gran popularidad entre los años 20 y 40 del siglo XX, entrando en acción la personalidad creadora de Pepe Marchena quien, a partir de la milonga de Juan Simón, recrea un considerable número de nuevas milongas flamencas que vienen a enriquecer al género.

Cada uno de los dos tipos de milonga flamenca responde a esquemas musicales distintos. La décima sobre la que se entona la milonga de Pepa Oro se remata con un estribillo que cambia, en ocasiones, la tonalidad modal que acompaña al cante, modulando a una tonalidad mayor que imprime al género el sentido bailable al que no hemos  referido. El segundo tipo es de tiempo más pausado y se canta y acompaña en tonalidad menor, con una rítmica reposada que propicia una mayor libertad en los tercios, posibilitando así la improvisación en la parte cantable. Entre los elementos diferenciadores de la milonga flamenca podemos destacar la apoyatura que realiza la guitarra sobre la cuarta cuerda en el acompañamiento, recurso “exótico” que recuerda el acompañamiento de la milonga argentina. Este elemento se puede escuchar igualmente en ocasiones al acompañar la guajira flamenca y las colombianas. La milonga de Juan Simón se canta generalmente sobre una cuarteta octosílaba de la que se suele repetir algún verso. El cante es eminentemente silábico, prescindiendo de largos melismas, y existen algunas grabaciones de milongas que presentan combinaciones como la de introducir un fandango o milonga con bulerías adaptando a estos géneros el carácter musical de la milonga

2 comentarios

  1. Buenas,

    Estoy buscando la letra de una milonga antigua que se intitula el ´arbolito caído´ creo que es del genero popular pero no encuentro más información de momento. No sé si alguien me podría orientar donde busca, gracias de antemano.

    Atentamente

    Gonzalo

    • Se me viene una a la cabeza, que se la escuché hace poco a Manolo el Malagueño, quizás sea ésta:

      No te debes lamentar
      por lo que te ha sucedío,
      no te debes lamentar;
      tú eres el árbol caído,
      que está donde debe estar
      por lo poco que has valío.

      Por lo bajo que has caído
      ya no te puedes salvar,
      por lo bajo que has caído;
      y a la deriva te vas
      como un barquito perdío,
      que se lo traga la mar.

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