El carnaval se metió en el flamenco

El Tío de la Tiza

El Tío de la Tiza

Era un 2 de junio, año 1904, cuando los trabajadores gaditanos de las almadrabas estaban enterrando sobras del pescado en la playa, cuando uno de ellos, conocido como Malospelos, empezó a encontrar monedas de oro mientras escarbaba en la arena. Al momento sus compañeros de trabajo se dieron cuenta y se pusieron a hacer lo mismo, encontrando más monedas de oro. Sea trataba de monedas de oro procedentes de México, con un valor legal de 8 reales, del tiempo en que reinaba Fernando VI, y eran conocidas como los duros antiguos. Al parecer unos piratas enterraron allí un motín que jamás volvieron a buscar al haber sido condenados.

Todo Cádiz se hizo eco de la noticia, y allí se presentó media ciudad escarbando en busca de duros antiguos, de los que aparecieron más de 1.500.

Como era de esperar, al siguiente carnaval, un conocido carnavalero, Antonio Rodríguez, más conocido como El Tío de la Tiza, compuso un tanguillo, Los duros antiguos, que posteriormente se ha convertido en todo un himno gaditano y carnavalero.

Tal fue el éxito y fama que tuvieron El Tío de la Tiza y sus grupos, que empezaron a ser contratados en todos los cafés cantantes más importantes de la época, incluso en el famoso café de Silverio Franconetti.

Chano Lobato la cantó en una ocasión, por tanguillos acompañado de Manuel Morao:

Aquellos duros antiguos
que tanto en Cádiz dieron que hablar
que se encontraba la gente
en la orillita del mar
fue la cosa más graciosa
que en mi vida he visto yo.

Allí fue medio Cádiz
con espiochas;
y la pobre mi suegra
y eso que estaba ya media chocha;
Con las uñas a algunos
vi yo escarbar,
cuatro días seguidos
sin descansar.

Estaba la playa
igual que una feria
¡válgame San Cleto!
lo que es la miseria.

Algunos pescaron
más de ochenta duros
pero más de cuatro
no vieron ni uno.

Mi suegra, como ya dije,
estuvo allí una semana
escarbando por la tarde
de noche y por la mañana;
perdió las uñas y el pelo
aunque bien poco tenía
y en vez de coger los duro
lo que cogió fue una pulmonía.

En el patio de las malvas
está escarbando desde aquel día.

2 comentarios

  1. Sí, conocía esta historia.

    Enhorabuena por el blog. Lo seguiré, naturalmente…

    Saludos.

    Mari Carmen.

  2. Curiosa historia. Yo personalmente no la conocía. Es un ejemplo de cómo aprovechar un buen momento o historia y hacer de ello un éxito.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*