El flamenco contra Franco

Corruco de Algeciras, Ramón Perelló o El Chato de las Ventas fueron algunos de los fandangueros rebeldes que lucharon contra el dictador con las armas y con su voz.

El flamenco contra Franco

Antonio Mairena, republicano, gitano y cantaor, baila en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, 1970.

Vivían como podían. Trabajando de día y cantando de noche, siempre para los señoritos. Esperaban a la puerta de la venta, por si al terrateniente le daba por animar la fiesta con cante jondo. A veces ni les pagaban, y volvían con los bolsillos vacíos a su casa. La del Bizco Amate estaba debajo de un puente y cada poco tiempo lo detenían por vagabundo. Daba igual que fuera o no el ladrón. En la posguerra, el cantaor era el culpable. Las opciones del Bizco eran la celda o el puente, así que, quizás, lo mismo daba. En sus frecuentes visitas a la trena escribió algunos de sus fandangos más populares:

Me lo cogen y me lo prenden

al que roba pa sus niños.

Y al que roba muchos miles

no lo encuentran ni los duendes

ni tampoco los civiles.

Cante protesta para denunciar los abusos de los poderosos. Los cantaores eran pobres, pero no ciegos:

La mentira y la verdad

se enfrentaron en la Audiencia.

La verdad salió perdiendo

y la mentira ganó;

en el reino no hay gobierno.

entonaba el Bizco Amate.

Este rebelde fandanguero sevillano es uno de los protagonistas de “Historia social del flamenco” (Península), un libro en el que el crítico Alfredo Grimaldos cuenta con pasión y detalle las peripecias vitales de los principales cantaores desde el siglo XIX. La obra hace un riguroso recorrido desde la llegada de los gitanos a Andalucía en el siglo XV hasta el apogeo del flamenco en Madrid en las últimas tres décadas, prestando especial atención a los convulsos años de la República, la Guerra Civil y la miserable posguerra.

El flamenco no se mantuvo ajeno a los acontecimientos de la República.

En la década de los treinta y cuarenta, el flamenco seguía siendo un arte marginal, reducido a zonas muy concretas de la Andalucía baja, principalmente de Triana a Cádiz. “Incluso dentro de Andalucía era muy poco conocido y en muchos momentos desdeñado, vinculado a la mala vida, la noche, el alcohol y los prostíbulos. El flamenco era cosa de gitanos, algunos andaluces vinculados a ellos y poco más”, explica José Manuel Caballero Bonald, que escribe el prólogo del libro de Grimaldos. Caballero Bonald alumbró en los años sesenta el Archivo del cante flamenco con grabaciones de campo de los grandes cantaores de la primera mitad del siglo XX, algunos de los cuales vivían apartados del mundo del cante. La posguerra fue, precisamente, el punto de inflexión de la marginación del género, que a partir de los cincuenta comenzó a gozar del prestigio que hoy tiene.

Los Capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández

Los Capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández

Antes, el flamenco no se mantuvo ajeno a los acontecimientos sociales y políticos de la época de la República. El 12 de diciembre de 1930, los militares Fermín Galán y Ángel García Hernández se levantaron en Jaca contra la monarquía borbónica. Fracasaron y dos días después fueron ejecutados. El mismo Galán dio la orden de fuego al pelotón de fusilamiento y se desplomó al grito de “¡Viva la República!”. El sevillano Manuel Vallejo cantó aquella gesta por fandangos:

Por la libertá de España

murió Hernández, y Galán.

Un minuto de silencio

por los que ya en gloria están,

suplico en estos momentos.

Vallejo conoció en uno de sus viajes a una joven promesa: Corruco de Algeciras. José Ruiz Arroyo, su nombre de pila, fue uno de los grandes cantaores payos de esa época. Nacido en La Línea de la Concepción en 1910, desde joven combinó sabiamente la ortodoxia y la innovación. En la década de los treinta grabó varios discos y fue de los pocos cantaores en alcanzar cierta popularidad. Él también cantó por los mártires de Jaca:

Lleva una franja morá,

triunfante nuestra bandera,

lleva una franja morá,

la conquistó España entera:

por Hernández y Galán

rompió España sus cadenas.

Corruco se apropió del fandango de una manera extremadamente personal, lo que le convirtió en una de las principales figuras del cante y le llevó a actuar en Barcelona, Madrid y Talavera de la Reina en la época de la Ópera Flamenca. El 11 de abril de 1938, cuando combatía contra el avance de las tropas de Franco a través del Ebro, una bala acabó con su vida. Tenía 28 años y lo enterraron a pocos kilómetros de allí, en el cementerio de Balaguer (Lleida).

En los cincuenta, el género empezó a gozar del prestigio que hoy tiene

El Chato de Las Ventas

El Chato de Las Ventas

Otro ferviente republicano fue El Chato de las Ventas, cantaor madrileño, tornero y simpatizante del Partido Comunista. Sus malagueñas y colombianas trataban cuestiones políticas de la época. El Chato, que cantaba los sábados en el puente de Ventas, murió en la contienda civil. “Sobre su muerte durante la guerra hay dos versiones. En una de ellas se dice que murió de un ataque al corazón cuando iba a ser fusilado. En otra, la que siempre circuló por el barrio de Ventas, se asegura que, efectivamente, fue fusilado por los fascistas tras haber caído prisionero en el frente de Extremadura” -relata Grimaldos en su libro-.

El cante de la guerra

Juanito Valderrama también tuvo que compaginar el arte del cante y el de la guerra. Comenzó en su tierra, Jaén, “cavando trincheras en un batallón de fortificaciones; después, en el frente de Alcaduete, y por fin, en una compañía artística que daba actuaciones para los combatientes republicanos” -cuenta Grimaldos-.

Farruco: “Yo no sé ni leer ni escribir, pero he dado la vuelta al mundo”

En la posguerra los cantaores se dedicaron a sobrevivir. Los más significados políticamente lo tuvieron especialmente difícil, como Ramón Perelló, “que era lo que entonces se decía un rojo”, -cuenta Juanito Valderrama en sus memorias-. Perelló, autor de una de las canciones más oídas durante la guerra, Mi jaca, luchó contra Franco e ingresó como preso político en el penal de El Puerto de Santa María al terminar la guerra. Consiguió la libertad condicional y se trasladó a Madrid, donde nadie quería contratarle ni trabajar con él. “Con tanta influencia de la Falange en las cosas del espectáculo, con la censura tan férrea, no se atrevía nadie a estrenarle a Ramón Perelló por temor a represalias”, escribe Valderrama.

Uno de los temas más recurridos de los cantaores republicanos era su desprecio por el dinero y el enriquecimiento desmedido. El Carbonerillo, un cantaor de altura que también murió durante la contienda, grabó:

Maldito sea el dinero

y el hombre que lo inventó,

que aunque sea usté un caballero

y le sobre razón,

lo que impera es el dinero.

Las letras flamencas reflejaban el espíritu obrero y conectaban directamente con las de los esclavos negros de EEUU, que basaban sus cantos en la dureza del trabajo. Los cantaores se buscaban la vida actuando en ventas y trabajando en el campo. Se levantaban a las cinco de la mañana para estar en los campos antes de las ocho, normalmente los siete días a la semana, comiendo garbanzos a palo seco y con misa obligatoria. Por eso luego Manuel de Paula, gitano de Lebrija, cantaba cosas como:

Mare, llévame al colegio,

a educarme la memoria,

mira que no quiero soñar

con el burro de la noria.

Campesino del arao,

buena semilla será

la sangre que has derramao.

Jueces y guardias civiles

Según Grimaldos, “en las letras flamencas hay un poso de rebeldía, fruto de la persecución y la marginación. La Guardia Civil y la Justicia aparecen siempre amenazantes”. El cante social que afloró en los años de la República tuvo uno de sus máximos exponentes en José Cepero, cuyo flamenco de calidad caló rápidamente entre los aficionados. El cantaor escribía sus letras:

A la mujer del minero

se le puede llamar viuda,

que se pasa el día entero

cavando su sepultura.

¡Qué amargo gana el dinero!”.

Cepero, como Ramón Perelló, acabó pasando hambre después de la guerra.

Otros se exiliaron, como Miguel de Molina, que terminó en Argentina después de que un grupo de jóvenes de la Falange le diera una paliza tras una actuación en el teatro Cómico. Casi todos los cantaores que se mostraron abiertamente republicanos (Guerrita, Paco El Americano, Vallejo, Cepero, El Chato, Corruco) eran payos. “Más adelante, en la lucha contra el franquismo, ya habrá flamencos gitanos de renombre que se comprometerán claramente con su cante”, señala Alfredo Grimaldos.

Antonio Mairena

Antonio Mairena

Como Antonio Mairena, el gran impulsor del flamenco a partir de los cuarenta. Republicano, gitano y cantaor, se tuvo que buscar la vida en fiestas de señoritos que presumían de camisas azules. Una noche, uno de ellos sacó un pistolón, lo puso encima de la mesa y le ordenó cantar el Cara al sol. “Yo estaba blanco, descompuesto, y lo canté” -le contó Mairena a Grimaldos en uno de sus encuentros/entrevista-. El sevillano luchó toda su vida por la dignificación del flamenco.

Tres héroes del flamenco del siglo XX

Tío Borrico, el jornalero.

“Si Tío Borrico levantara la cabeza y viera lo que cobra hoy un artista, se daría chocazos”, -decía en 2006 Luis El zambo en una entrevista-. Tío Borrico, uno de los cantaores jerezanos más carismáticos de la posguerra, alternaba el cante con el trabajo en el campo. “Yo lo mismo estaba una temporá de artista que iba después al campo con mi pare cuando le salía una manijería. [] Y me recuerdo que estaban en el cortijo La Sierra, cogiendo semillas, mira qué gente: Rafael El carabinero, La Piriñaca y yo”, -le contaba el cantaor a José Luis Ortiz Nuevo, que en 1984 publicó una biografía suya-.

Antonio El Arenero, el independiente.

El Arenero, carpintero en Sevilla, fue uno de los grandes conocedores de las soleares de Triana. Siempre fue reacio a cantar en ventas y prefería vivir de su empleo. Se reservaba el cante para sus amigos. “Hace años, el alcalde y el gobernador, que estaban en la piscina, querían oírme y mandaron a un tonto para que me avisara. [] Yo le contesté: Pues mira, vete y di al alcalde y al gobernador que si quieren escuchar cante, que se compren un grillo. Lo que a mí me hace falta para cantar bien es estar a gusto, en mi ambiente”, -le dijo el Arenero al autor de Historia social del flamenco-.

Juan Talega, el aficionado.

Nunca fue profesional ni lo quiso , lo que no impidió que se le considere uno de los grandes cantaores del siglo XX. “Yo sabía de él sólo por los discos. Es el que más me ha gustado; compraba todo lo que él había grabado cuando yo no tenía todavía ni tocadiscos”, dice en el libro Rancapino. La última vez que Talega cantó fue para el programa Rito y geografía del cante’, una serie deTVE que incluyó cien capítulos de media hora.

Autor: Jesús Miguel Marcos

Revisión y contraste: Miguel Ortiz

18 comentarios

  1. “.. que bonito está triana cuando le ponen al puente banderas republicanas!”

    qué grande!

  2. Que pena que el franquismo, con su retorica populachera usase, hasta la saciedad, este arte como estereotipo de la España cañi, esa patria bondadosa y ese estado protector en el que el “cantaor” era un honrado campesino, casi siempre analfabeto, pegado al culo del cura del pueblo y honrado hasta la estupidez, evidentemente, le arte flamenco no se merecía ese trato.

  3. El arte siempre se abre camino, incluso en las más duras circunstancias, a su vez estos cantaores que vivieron una vida muy dura, nos dan una lección de la dignidad que ellos tuvieron y de la que carecemos hoy en día.

    Me alegro de que no caigan en el olvido.

  4. Flamenco rebelde

    Ese flamenco ha desaparecido. Salvo honrosas excepciones, de algunos poquitos cantaores que todavía viven. El flamenco, que es la voz del pueblo andaluz, ya ha sido convertido en “género” musical donde cualquiera puede meterse, lamentablemente. Con eso han conseguido lo que no consiguió el franquismo: acabar con la voz de Andalucía.

    El flamenco fue la voz del pueblo andaluz, de un pueblo maltratado, pero ahora es una soberana porquería, donde cualquier pijo de fuera (véase Poveda) se puede reir de una música antiquísima.

    El flamenco fue la voz del pueblo andaluz para quejarse, ahora es entretenimiento burgués, con el que incluso los fascistas creen identificarse.

    Eso es lo que ha traído la “universalidazzz” y que gentes no andaluzas que nunca han entendido ni podían hacerlo el flamenco, se han metido y lo han minado.

    Pobre Andalucía.

  5. en primer lugar.muchas gracias por publicar este articulo…aunque han quedado muchisima gente fuera,pero no importa,lo importante que es el contenido,

    el flamenco en si comenzo como una protesta..a finales del siglo 16 princpios del 17,por la persecusion de lo moriscos en la baja Andalucia,si expresaban y protestaban atravez de sus cantes y bailes…una forma de protestar por la injusticia y la persecusion,de una forma intlegente y pacifica…lo mismo paso en la epoca de napoleon letra del cante(con las bombas que tu tiras yo me hago tirabozones)los gitanos por ser una mayoria de una minoria descrminada…han hecho que el cante evolucione tanto…hasta llegar a lo que conocemos hoy dia…el primr festival de cante jondo.fui organizado por F.garcia lorca en granda .la generacion del 98 estaba en contra del flamenco y la del 28 lo apoyo..y en la epoca de franco lo que han hecho es utlizarlo…de hecho los primros tablaos fueron idea de fraga en 1973.para traer a mucho turismo y dar una imagen de espana,de unidad y de pandereta,muy lejos de la realidad del pais y del propio flamenco.el flamenco alli gano y tambien perdio…hoy dia el flamenco es otra cosa,es tan difrnte que hoy dia ya es para gente de clase media,ya que para estudiar,cante,toque o baile..tienes que tener dinero..los flamencos profesionales siguen vivendo,de las actuaciones que hacen en el extranjero…y los que cantan,ya no lo hacen por protestar si no por el dinero…

    • el flamenco es mundial nace en el mundo entero sus raices asi lo dice si alguien quiere aunque es largo de esplicar lo aclaramos y lo demostramos esta en la propia historia cantos de guerras de bandoleros fandanguillos abandolaos de naciones estan presente en los toques militares tangos, gauchos en la argentina tangos milongas con gavino ezeiza ramsodas del mundo con sus bastones como los primeros que cantaban por el pueblo despues por lo andaluz por lo gitano y al final por lo flamenco tambien se puede aclarar lo de flamenco el porque se llama asi pero como todo esto no es facil de esplicar

  6. Felicito al autor por exponer el tema del flamenco desde una perspectiva que no es la tópica, y por desgracia habitual, de relacionar al cante con el franquismo, con la España cutre-casposa-cañí de castañuela, pandereta, toros y obispos. El flamenco ha tenido que convivir desde su nacimiento con todas las situaciones sociales y regímenes políticos que se han dado en España, pero siempre ha mantenido su esencia y originalidad al margen de ellas, que es lo que le ha dado su grandeza y su universal reconocimiento.

  7. por partes, que el tema es denso. El flamenco es un fenómeno ANDALUZ, que no gitano. Si fuese gitano, todos los gitanos cantarían flamenco, algo que sólo pasa en Andalucía. Los gitanos no pueden quedarse mayoritariamente en el punto mas lejano de Europa, y precisamente cuando están exterminando al andalusí (el morisco); los moriscos se “convirtieron” en gitanos, y esta tesis es lo más sensato que hay. Efectivamente es una manifestación de la pena y la supervivencia a un exterminio, y que desde entonces Andalucía no se ha recuperado.

    El flamenco verdadero existe y continua, en las peñas de los pueblos; también hay flamenco protesta (y el mejor), el Cabrero, otra cosa es que la dictadura PSOE que nos gobierna subvenciona justamente a quien no protesta, por eso no se les escucha; el flamenco sigue existiendo en toda su pureza, además de sus nuevas variedades, y esencialmente sigue siendo reivindicativo, otra cosa es que no se “escuche mas” (lógico).

  8. Ah, debe ser que los gitanos no han aportado nada al flamenco, ahora me entero. Aunque ningún estudioso del flamenco estaría de acuerdo con lo que usted dice, Liliputiense, lo vamos a dar por bueno, ya que lo afirma usted.

  9. El flamenco y los gitanos

    El profesor de etnomusicología de la Universidad de Granada, Miguel Ángel Berlanga, afirmó que “el flamenco sin el pueblo gitano no existiría”. “En todo caso, existirían músicas típicamente andaluzas como la copla, el baile bolero y la canción andaluza”.

    El flamenco comenzó a manifestarse en ambientes de la baja Andalucía. Los gitanos contribuyeron a un proceso de “dignificación de un repertorio popular tradicional que poco a poco se fue transformando”, explicó Berlanga, quien añadió que lo importante de esa evolución es que es “progresiva” y “va dándole unos caracteres artísticos a esa música”, comunicó.

    Según añadió, el pueblo gitano ha dado un valor artístico a las músicas populares y sin él “existiría el folclore pero no habría pasado al rango de músicas artísticas”, afirmó Berlanga con motivo de su paricipación en los Cursos de Verano de la Universidad Pública de Navarra, ‘Sabicas sobre la música gitana europea y flamenco’.

    En el siglo XVIII, el flamenco, no era típicamente andaluz pero fue convirtiéndose en uno de los símbolos de las tradiciones andaluzas. Lo andaluz se transformó en un símbolo gitano y “por eso a veces se confunde lo gitano con lo andaluz”, explicó Berlanga, quien añadió que muchos miembros del pueblo gitano han tenido la música como una segunda profesión. Así, indicó que lo que el pueblo gitano hace es “aprender rápidamente” los repertorios populares de los lugares en donde se asientan y en cada lugar tiene un repertorio específico.

    A juicio de Berlanga, eL flamenco atraviesa una fase expansiva que se demuestra en “la discografía que se graba y en los espectáculos que se llenan”. “El flamenco desde que existe evoluciona, pero no hay miedo a que el flamenco se desvirtué porque se están mezclando con músicas populares y forman fusiones artísticas, pero lo que no se puede perder son los referentes clásicos”, terminó.

    Miguel Ángel Berlanga es profesor de etnomusicología en la Universidad de Granada, donde se desarrollan los estudios de musicología integrados dentro de la carrera de Historia del Arte. Por el momento, es la única universidad española que imparte estudios de musicología. Berlanga, imparte la asignatura Flamenco y Músicas Mediterráneas que es una optativa a la que acuden muchos estudiantes extranjeros, que “incluso valoran más el flamenco que los estudiantes españoles”, afirmó Berlanga.

    Berlanga elaboró una tesis de doctorado sobre los fandangos, un fenómeno previo al flamenco. “Eran las fiestas de baile tradicionales en Andalucía”, comunicó.

    Desde hace un año, Miguel Ángel Berlanga investiga las claves del pueblo gitano a la aportación del flamenco, “buscando en fuentes la presencia de los gitanos en la historia de España, desde finales del siglo XV”.

  10. Flamenco rebelde

    Bern, ¿luego el gitano sigue siendo un extranjero? No existe ningún “pueblo” gitano. Existe el pueblo andaluz, que está compuesto por gente de origen gitano y andaluces nativos. Nada más.

    No hay ningún tipo de distinción entre gitanos andaluces y andaluces, salvo alguna tradición familiar y nada más. Por lo tanto no se puede hablar de que unos contribuyeran más o menos.

    El fandango, por ejemplo, es un fenómeno puramente andaluz (no gitano-andaluz). Los verdiales, etc.

    ¿Por qué se intenta intensificar más la aportación gitana cuando fue un producto del pueblo andaluz, al que pertenecían gitanos también? Nunca entenderé eso. Existe una especie de lobby gitano con ciertas intenciones hitlerianas que asusta.

    ¿Por qué cuando un gitano canta un fandango nadie dice “un gitano cantando fandangos” y sin embargo cuando un andaluz canta una seguiriya hacen hincapié en que no es gitano?

    El flamenco, sin los gitanos y sin los andaluces NO EXISTIRÍA. Pero ojo, gitanos andaluces, que no “gitanos” a secas.

    Así que es una estupidez señalar que sin los gitanos el flamenco no existiría cuando la BASE del flamenco, está reconocida como los bailes y canciones populares andaluzas.

    Luego podríamos decirles a los gitanófilos que el flamenco sin los andaluces NO EXISTIRÍA.

  11. No, el gitano no es un extranjero, pero desea continuar siendo una minoría étnica con su propia personalidad. ¿Te cuesta entender esto?

    Y claro que el flamenco sin Andalucía no existiría, ¿alguien ha discutido eso?, pero todos los estudiosos del flamenco están de acuerdo en reconocer la gran aportación de los gitanos al flamenco, así como que sin los gitanos el flamenco no existiría; habría folklore andaluz, pero no sería flamenco.

    ¿Necesitas más referencias de estudiosos del flamenco, o quizás consideres que tú sabes más que todos ellos juntos?

  12. el flamenco es andaluz..y el gitano forma parte de ese pueblo..pero si que hay que aclarar..que lo gitanos no han traido nada musical desde fuera…si no ayudaron a desarrollar lo que ya habia en andalucia…sobre todo al ver que podian vivir de este arte..gracias a los viajeros romanticos..europeos y americanos que pagaban por la fiesta..de hecho el primr cantaor que cobro por cantar ha sido un gitanos…el verdadero impulsor del flamenco ha sido el morisco..estaba persguido y humillado…al igual que el pueblo gitano andaluz..con su mezcla surgio este arte…hay que dejar claro que lo gitanos no tenian gran aficion a la musica,,,pero los andalusies si a la musica y a la poesia..de hecho laas letras del cante son todas poesias..en esos siglos la mayoria de los gitanos eran analfabetos no sabian ni leer ni escribir y menos una poesia….por eso el cante paso de una generacion a otra a base de memoria gracias a eso hay muchos estilos personales.

  13. El gitano andaluz forma parte del pueblo andaluz (a su manera, y siempre manteniéndose dentro de sus clanes y a una cierta distancia de la sociedad “paya”), pero a la vez forma parte del pueblo gitano mundial. En Andalucía dieron su toque especial y desarrollaron en gran manera el folklore andaluz hasta transformarlo en flamenco; en el mundo eslavo, la llamada “música zingara” ha realizado un recreación originalísima de la base musical eslava; en Catalunya, aún hay gitanos rurales, de lengua catalana, que cantan antiguos romances y leyendas catalanas y los transmiten a sus hijos.

    Por lo que parece, los gitanos traían de la India una cultura propia no demasiado desarrollada, por esto en todos los países en que posteriormente se instalaron, hicieron suya con gran interés la cultura musical autóctona, pero a continuación le hicieron aportaciones que la transformaron en profundidad.

  14. Totalmente de acuerdo con Pedro y Berno: claro que el aporte gitano es esencial. Como lo es el de otras muchas culturas y gentes de Andalucía.
    Lo de los tablaos, no se le ocurrió a Fraga en el 73, flamenco 1609, ya existía por ejemplo El corral cela Morería en Madrid…
    En cuanto a “pijo de fuera”, ¿será porque Poveda es catalán..? También tenemos a Mayte Martín y a cantidad de bailaores o cantaores que son buenísimos, viviendo o habiendo nacido fuera de Andalucía.
    Un poquait más de información y menos “visceralidad”…

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