Liviana

La liviana es otro de los géneros flamencos derivados de la seguiriya. Su nombre deriva de liviano, parece ser que debido a la menor fuerza dramática que necesita la interpretación de este cante en relación con otros tipos de seguiriyas, convirtiéndolo en cante guía, corto y sencillo, en cante de preparación. Se suele atribuir la creación de la liviana al mítico cantaor Tóbalo, quien la unía a la serrana, a modo de introducción, aunque el origen de algunas de las tonadas utilizadas en la liviana, como apuntó García Matos, podemos encontrarlo en las llamadas temporeras de pie quebrado. Se cree que la liviana flamenca fue en su origen una toná y, como éstas, no se acompañaba con guitarra, tal y como se exigía en el concurso de Cante Jondo celebrado en Granada en 1922. Por otra parte también se suele afirmar que la liviana es el paso intermedio entre la seguiriya y la serrana. Según Antonio Mairena, la liviana flamenca es un cante por seguiriyas que se canta corridas (seguidas) o romanceadas, cantes cortos que sirven de preludio a la seguiriya propiamente dicha. El cantaor Juanelo que sirvió como informante a Demófilo, en su labor recopilatoria, aparece como gran intérprete de livianas. La temática pastoril de sus coplas y las distintas cadencias melódicas, obligan a emparentar la liviana con la serrana, aparte de la función, ya apuntada, de cante de preparación. El compás de la liviana es el de la seguiriya (3×4 + 6×8) y sus tercios son parcialmente silábicos y suelen estar desprovistos de ornamentación, como corresponde a un cante de preparación de otros más profundos, prescindiendo con frecuencia del tercio de salida. Se canta y acompaña, como todas las seguiriyas (excepto las cabales), sobre la cadencia andaluza. Destacamos a Pepe de la Matrona como rescatador del olvido de la liviana en 1956, siendo Antonio Mairena quien la elevó a  la altura de cante independiente. Se suele cantar sobre una copla de 4 versos, donde el primero y el tercero son heptasílabos y el segundo y cuarto pentasílabos. Se baila con pasos muy parecidos a los de la serrana, aunque no suele comenzarse el baile hasta que el cantaor ha interpretado la liviana.

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