Granaína

El cante por granaínas se debe al aflamencamiento de algún fandango de granada (de la Peza, de Rondar, de Güejar-sierra, Cortejeros de Almuñecar, etc.,) a principios del siglo XX. La cita que el escritor Estébanez Calderón realiza en 1847 de la granaína, definiéndola como cante liviano, junto a la rondeña, se refiere posiblemente a algún tipo de fandango de Granada que por entonces no se encontraba en la línea flamenca que hoy conocemos. En los orígenes de la granaína propiamente flamenca aparecen los nombres de Juan Breva, Frasquito Yerbagüena, con un cante de carácter autóctono, y el de Antonio Chacón. Este último, al escuchar en el café sevillano El Burrero a la cantaora granadina Africa Vázquez hacia 1886 (interpretando posiblemente fandangos de la Peza), desarrolla un cante de mucha dificultad en el que plasma todo el universo melódico y el carácter de los fandangos de Granada. En 1890 Chacón estuvo en granada, donde volvió a tomar contacto con los cantes de esta comarca andaluza a fin de modelar lo que sería el cante por granaínas. También suelen relacionarse con la granaína los nombres de El Tejeringuero, Paquillo el Gas y El Calabacino, cantaores granadinos de excelentes facultades que, junto a Frasquito Yerbagüena, crearon el material melódico sobre el que posiblemente se inspiró Chacón para “componer” su granaína. Como variantes fundamentales destacamos la de Frasquito Yerbagüena, la de Chacón (granaína y media granaína), de Cepero, de Vallejo, de Marchena (granaína y media granaína). El tema de sus letras suele estar relacionado con Granada, la Virgen de las Angustias, el río Darro, etc. La granaína como género flamenco pertenece al acervo de las malagueñas, que la grandeza creativa de Antonio Chacón dotó de estructuras melódicas fijas en sus tercios (versos melódicos). En opinión de algunos autores la granaína (granaína chica) tal y como la conocemos debería llamarse malagueña de Frasquito Yerbagüena y correspondería a la actual granaína elaborada más tarde por Chacón. Hoy se llama granaína al cante largo y ornamentado en la línea impuesta por Chacón y media granaína a la vesión corta (aunque muchos autores invierten estos términos). La estructura armónica sobre la que se apoya el ostinato de la guitarra es la del fandango (cante en sol mayor, tonalidad propia de las granaínas) El ritmo es libre, dependiendo guitarrista y cantaor de un ritmo interno sobre el que se realiza el cante. La falseta (interludio de guitarra entre las coplas cantadas) es bastante acompasada y rica en ornamentos de todo tipo. La línea vocal, igualmente muy ornamentada, se suele realizar con intervalos pequeños que exigen al intérprete una voz ágil y de amplia tesitura. Se canta sobre una copla de cinco versos octosílabos que riman generalmente en consonantes, repitiéndose uno de los dos primeros, y la declamación se suele realizar entrecortando las palabras de los versos.

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